Inmolación-Reparación

SIERVOS REPARADORES
de los Sagrados Corazones

Haz sacrificios; sacrificios de amor que reparen las injurias a mi agonizante Corazón, sacrificios de amor que te sirvan de medios para reparar por tus propios pecados.

Diario Espiritual

Espiritualidad

El Amor a la Cruz

Entendiendo que fuera de la Cruz no existe otra escala para llegar a la vida eterna, nos ofrecemos como holocausto de amor a la Víctima Divina a través de nuestros sacrificios, del desprendimiento de nosotros mismos y el ofrecimiento en general de todos nuestros actos, de la cruz de nuestro diario vivir en Cristo y para Cristo; con el fin de tributar gloria a Dios y reparar por nuestro propios pecados y los del mundo entero.

La Centralidad Eucarística

El Corazón de Jesús está vivo y presente en la Eucaristía, con deseos de ser amado y adorado, por eso los siervos reparadores nos sentimos llamados a convertirnos como en lámparas de amor divino que ardan sin interrupción en su augustísima presencia, noche y día, haciendo turnos de adoración y reparación. Queremos reparar con actos de amor los innumerables sacrilegios, ultrajes e indiferencias que recibe Jesús en el Sagrario, por eso ofrecemos al Señor nuestras acciones del día a través de la salmodia del Oficio de las Horas, además de otras oraciones del Apostolado de Reparación.

Santísimo Sacramento Santísimo Sacramento Santísimo Sacramento

La Vocación Misionera Reparadora

Misión Reparadora

El Sagrado Corazón de Jesús manifestó a santa Margarita María de Alacoque el deseo que tiene de ser amado por sus hijos, de los cuales recibe todo lo contrario:

He aquí el Corazón que ha amado tanto a los hombres, Jesús a santa Margaritay que nada ha escatimado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor y en reconocimiento no recibo de la mayor parte sino ingratitud, ya por sus irreverencias y sus sacrilegios, ya por su frialdad y desprecio con que me tratan en este Sacramento de Amor. Pero lo que me es aún mucho más sensible es que son corazones que me están consagrados los que así me tratan.

Como respuesta a este reclamo que hace Jesús a toda la humanidad, los siervos reparadores procuramos reparar por la multitud de ofensas con la que es herido su Corazón, procurándo amarlo por los que no le aman, en los pequeños actos y situaciones del día a día, a través de nuestros sacrificios, de nuestras renuncias, de abrazar con amor la Cruz de las contrariedades y dificultades que se puedan presentar. Ofrendándonos a Dios como «hostias vivas, santas, agradables a Dios» (Rom 12,1) unidos a Jesucristo, la Víctima Divina.

En comunidad, hacemos las oraciones del Apostolado de Reparación, con las cuales buscamos reparar y consolar al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María.

La Devoción a la Santísima Virgen María

María, Madre de la Adoración y la Reparación

Los siervos reparadores rendimos especial amor y culto a la Virgen María, bajo la advocación de "María, Madre de la Adoración y de la Reparación". Sabemos que Ella es el camino más perfecto y seguro para encontrarnos con Jesús, y como nuestra guía y maestra nos anima a imitarla en la virtud, en la santidad, en el sacrificio, en la penitencia, en la mortificación, en el amor a Jesús Eucaristía.

El Corazón de Jesús y el Corazón de María están intimamente unidos por un mismo amor, pero también traspasados por un mismo dolor: ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! (Lc 2,35), por lo tanto el dolor de nuestra Madre que es causado por aquellos que la desprecian, también debe ser consolado por sus hijos. En respuesta a esta necesidad vivimos y promovemos la Consagración a su Inmaculado Corazón, el rezo del santo Rosario, los Actos de Reparación para los primeros sábados de cada mes y la Meditación de los Dolores de María.

La Obediencia al Magisterio de la Iglesia

Los siervos reparadores sabemos que sin plena comunión con el sumo Pontífice no estamos dentro de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, cuya cabeza es Cristo; pero esta comunión se manifiesta de manera explícita en la obediencia a nuestros pastores y en conocer, estudiar y difundir la doctrina Pontificia, y de manera especial aquella que trata directa o indirectamente de la Santísima Eucaristía.

Nuestros Santos Patronos

San José
Beatos Jacinta y Francisco Marto
San Miguel Arcángel